Rebeldes y polémicos

Publicado el 1 Febrero 2004
Archivado en Boletín Hdad. Misericordia

Últimamente nuestra Cofradía está atravesando una situación a la que no ha estado acostumbrada en su joven historia. Diversas circunstancias, entre buenas noticias, problemas o despropósitos ajenos la han colocado constantemente en el candelero cofrade, en la palestra, en el punto de mira de las críticas de los que no saben pero tienen el poder de crear opinión; bien por su privilegiada situación en los medios de comunicación –la mayoría de las veces de forma inmerecida y poco cualificada- bien por su “prestigio” como vulgares opinadores en la tribuna de una callejera esquina o una cómoda tertulia de barra de bar, en ambos casos más polémicos y destructivos que otra cosa. Precisamente esto nos ocurre a nosotros, los nazarenos de ruán que humilde y silenciosamente, sin hacer ruido, acompañamos al Santo Cristo de la Misericordia en la madrugada del Viernes Santo, constituyendo de esta forma nuestro único acto público a lo largo del año.

Pero, ¿por qué entonces nos hemos podido ganar esta antipatía? A nadie escapa, hermanos, que cuando se habla de nuestra hermandad hay dos palabras que se repiten con mucha frecuencia: rebeldes y polémicos. Igualmente, si tenemos la curiosidad de interesarnos del por qué de esas afirmaciones descubrimos que la mayoría de las veces se argumenta con ideas erróneas, equivocadas y atribuidas de forma ilegítima a nuestra corporación. Si defender respetuosamente una idea, y sin hacer daño a nadie, es ser rebelde y polémico, entonces está claro que lo somos. Habitualmente los que hablan de nuestros problemas de horarios e itinerarios de los últimos años lo hacen sin conocer de primera mano el por qué defendemos nuestra postura. Nosotros en cambio, callamos y estamos sufriendo varios años una situación que otros tacharían de insostenible por lo injusta y cruel, tanto por parte de la Junta del Consejo de Hermandades, como de ciertas Hermandades que persiguen vacíos objetivos egoístas sin contar con el daño que le hacen a los demás, y también de otros estamentos que oyen a quien les parece y se dejan asesorar por auténticos “maestros” de la estrategia.

Nosotros en cambio seguiremos haciendo lo que mejor sabemos: trabajar en silencio. Seguiremos con nuestras labores caritativas, de culto y de apostolado como nos mandan nuestras Reglas. Seguiremos con el proyecto que nos absorbe: nuestro nuevo Templo y Casa de Hermandad, que tantas posibilidades nos brindará para poder ampliar y mejorar nuestras actividades al servicio de nuestra parroquia. Seguiremos luchando por recuperar el Triduo a María Santísima de la Concepción. Continuaremos el proyecto de hermandad que hace más de veinte años nos marcaron nuestros fundadores. Todo ello pese a quien pese. Ya pueden seguir retumbando los ecos de las tertulias de bar, o los corros de la calle Concepción. Continuarán en algunos medios de comunicación contando medias verdades. Nosotros, hermanos de la Misericordia con mayúsculas, continuaremos trabajando en silencio. Como sabemos. Haciendo verdadera hermandad. Si así somos rebeldes y polémicos, bendito sea Dios. Al fin y al cabo a Nuestro Señor Jesucristo lo crucificaron hace dos mil años tan sólo por eso, ser rebelde y polémico.

Copyright © Rafael A. López Verdejo
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