Cuerda para rato
Publicado el 22 febrero 2010
Archivado en El Mundo
Es ya el sexto año desde que estas humildes columnas son publicadas en las cuaresmas con la firma de un servidor de ustedes, gracias a la confianza depositada en mí por parte de los diferentes responsables que ha tenido para tal fin la sección cofrade de El Mundo – Huelva Noticias. En esta ocasión, en lugar de una opinión me apetece compartir unas lineas que se acercan más a un sentimiento, quizá a unas sensaciones. En todo este tiempo he tenido la oportunidad de expresarme con la más absoluta de las libertades, siempre con la firme idea de aportar, ya sean ideas, mejoras, o simples puntos de vista que quisiera pensar que no cayeron en saco roto, puesto que me basta con que a alguno de ustedes, pacientes lectores, les haya podido ayudar a reflexionar sobre aquellas cuestiones de nuestra semana santa que me parecen de interés general, o quizá un poco diferentes a los manidos discursos imperantes. En definitiva, me ha movido desde el inicio el afán de cumplir con mi compromiso de cofrade, por tanto también de cristiano, y ser fiel en todo momento a unos principios consecuentes con lo que somos, enarbolando los fundamentos básicos de caridad cristiana y carácter estrictamente constructivo. No soy precisamente una firma “mediática”, ni tampoco lo pretendo, pero me consta que pese a todo algunas de mis opiniones no han dejado impasible a más de uno. Ciertamente lamento que mis palabras puedan provocar sentirse ofendido a alguien, y más aún cuando ese no es el fin que persigo, pero no puedo hacer más que ratificarme en lo expresado hasta ahora, aunque alguno de mis propios “compañeros” en este mismo medio me haya querido “castigar” con uno de sus artículos; y todo esto lo digo con la calma y la tranquilidad que dan el transcurrir de nueve meses de silencio. Nunca pensé que fuera a hacerme merecedor en modo alguno de tamaño honor.
Agradezco profundamente la confianza que se me ha dado en este diario, no ya desde antes de iniciarse mis colaboraciones, sino desde antes incluso de la fundación del mismo, y no tengo mejor forma de corresponder que continuar escribiendo mis opiniones, en la misma linea que me ha caracterizado hasta ahora, mientras dure esa confianza y siga teniendo algo que decir. Al margen de los momentos menos agradables me quedo con todo lo bueno de estos años, especialmente las felicitaciones y muestras de apoyo por parte de cofrades y sacerdotes admirados y respetados por mí por su impecable trayectoria y sensatez, lo cual me llena de orgullo y una enorme satisfacción. Lo siento mucho si a alguien le molesta, nada más lejos de mi intención, pero a este que está aquí… le queda cuerda para rato.

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