El culto del Quinario

Publicado el 2 febrero 2012
Archivado en Boletín Hdad. Misericordia

Colaboración correspondiente a la sección de opinión “El Celador” en el boletín informativo de la Hermandad de la Misericordia, de Huelva.

Llega febrero y con él, como es tradición y norma de obligado cumplimiento, la celebración del Solemne Quinario al Santo Cristo de la Misericordia. En esta ocasión vamos a detenernos en la observación de una serie de consideraciones que habitualmente no apreciamos por causa de la rutina y lo ya cotidiano de esta celebración brevemente tratada en nuestra regla 46ª.

Santo Cristo de la MisericordiaSabemos que es un acto de culto por cuanto es un homenaje reverente que el hombre tributa a Dios. Es culto público porque lo celebra la hermandad como comunidad de fieles y no cada uno de nosotros a titulo personal y privado. Es culto relativo, y no absoluto, porque nos valemos de una imagen, en nuestro caso la portentosa e imponente talla que salió en 1983 de la gubia de D. Gabriel Cuadrado Díaz. También podemos afirmar que se trata de culto interno porque se trata de un acto que celebramos en el interior del templo, en contraposición a la estación de penitencia, que sí que se trata de culto externo por desarrollarse por las calles de la ciudad. De las tres clases de culto que distingue la Iglesia Católica, a saber latría, dulia e hiperdulia, el quinario se corresponde con el primero de ellos. Latría significa adoración, y por tanto es un culto exclusivamente reservado a Dios, o en nuestro caso al propio Cristo por ser Dios hecho hombre [Mt 4,10].

En cuanto a la celebración propiamente dicha, es conveniente aclarar que el quinario estrictamente hablando es tan sólo el breve ejercicio piadoso, habitualmente dirigido desde el presbiterio antes de la misa, que cuenta con la participación activa de los asistentes mediante las oraciones y respuestas propias de cada día. Lo que sucede es que, para darle más realce e intensidad, si cabe, se culmina con una misa en la que un predicador pronuncia una homilia especialmente dedicada a prepararnos, enseñarnos y ayudarnos a celebrar esos días con el espíritu que se requiere. Cada uno de los cinco días tiene su ejercicio particular, y su composición forma parte del patrimonio litúrgico de nuestra hermandad.

Por ultimo quisiera destacar que la Función Principal de Instituto no forma parte del quinario pese a que se celebra al día siguiente de la finalización de éste. Tradicionalmente se trataba de funciones solemnes para las que los fieles se preparaban previamente en los días del quinario (o el culto que fuese), al no tener éstos misa. En la actualidad, y por tanto en nuestro caso, se trata de la celebración eucarística central de entre los cultos de la hermandad, en la que como indica la regla 46ª hacemos pública protestación de fe y renovación del voto concepcionista con la fórmula vigente en la Iglesia Universal, que propuso oficialmente la Congregación para la Doctrina de la Fe el 9 de enero de 1989, y que firmó el entonces prefecto, el Cardenal Joseph Ratzinger, hoy papa Benedicto XVI.

Copyright © Rafael A. López Verdejo
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