Tópicos

Publicado el 1 Abril 2006
Archivado en El Mundo

Perteneciente o relativo a la expresión trivial o muy empleada; o al menos así es como define al tópico el siempre socorrido Diccionario de la Real Academia Española. Los cofrades, que tenemos de todo y para todo, también hacemos nuestro al tópico. De esta forma se dan situaciones en las que, si uno se pone a pensar abstrayéndose un poco, acaba cuando menos riéndose sólo. A un servidor, que pese a ser de Huelva no le gustan las habas con chocos, siempre le ha llamado la atención cómo el homo cofrade onubensis se hace con sus propias expresiones, eso sí, manidas hasta el aburrimiento. ¿Acaso Antonio León Ortega no es un “insigne escultor onubense”? Pues sí señor, tan verdad como que la Semana Santa es siempre la “Semana Mayor”, aunque como todas dure siempre siete días. Por cierto, antes de que algún intrépido se me adelante, el Domingo de Resurrección es el primer día de la Pascua. Tampoco es infrecuente oír que el cofrade “trabaja los 364 días del año”, sea bisiesto o no. Por eso no nos extraña cuando oímos que “las casas de hermandad hay que llenarlas”. Alguien tendrá que trabajar todos esos días.

Uno de los personajes que más juego da, y perdónenme los afectados, es el costalero. Y es que debajo del paso uno siempre se encuentra con “35 corazones”, o “buenos peones” que “trabajan fino”. El segundo en el escalafón es nuestro amigo el pregonero, para quien todas las lunas son “luna de parasceve”, igual que todas las casas de París tienen una ventana desde la que se ve la Torre Eiffel. En el pregón el tópico se hace ritual. Hay pocos que no citen el “sol de Jueves Santo”, ese “olor a azahar” que en esta ciudad hay que buscar con verdadero empeño, o de “lo inmerecido de la designación hacia mi persona, que no va a ser sino un humilde transmisor de sus vivencias cofrades”. Tanto para que al final nos juntemos en los corros de la puerta del Gran Teatro para decir eso de que ha sido…sí, exacto, un “pregón netamente onubense y muy comprometido”. Otro sector que no se escapa es el de los saeteros, puesto que la saeta es una “oración hecha cante”, y muy apreciada ,ya que estamos, por el “cofrade de esquina”, del que ya me gustaría saber a mi cómo se va a su casa cuando acaba la procesión…

Todo esto no ha sido más que una licencia que se ha tomado este atrevido cofrade para reírnos un poco de nosotros mismos, servidor incluido, cosa que realmente nos hace falta. ¿Acaso no trabajamos todos, desde cada una de nuestras parcelas, para “engrandecer la Semana Santa”?

Copyright © Rafael A. López Verdejo
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