Pregón 2006
Publicado el 2 Abril 2006
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El Domingo de Pasión es la cita tradicional de los cofrades onubenses con el Pregón de la Semana Santa de Huelva. En esta edición le ha correspondido el honor, y la gran responsabilidad, al cofrade D. Manuel Gómez Beltrán. Parece que hoy el tiempo atmosférico ha querido respetar la mañana del pregón tras varios años en los que ha coincidido en días lluviosos que deslucieron un tanto la jornada. Eso ya es importante.
La de este año era una apuesta arriesgada por parte del Consejo, puesto que al designado no se le conocen intervenciónes en otros pregones ni actos similares a este. Era un melón por calar, más por inexperto que por conocedor. De sobra es sabido por todos la vinculación de Manolo con la Semana Santa onubense, su criterio de lo cofrade, sus gustos… Por fin llegó el día y, la verdad es que no creo que haya defraudado a nadie. Ha sido un pregón en el que ha predominado el verso, pero al que no le han faltado unos ricos textos en prosa que han conseguido tocar las fibras sensibles de los presentes. Han habido momentos de verdadera calidad, pasajes de pregón grande, de una enorme valía, que el público ha podido saborear como pocas veces.
Sin duda que ha sido un gran pregón, digno de anunciar la Semana Santa de Huelva, con el que Manolo ha sido capaz de transmitir sus sentimientos y su cariño hacia las cofradías onubenses.
Mi más sincera enhorabuena.

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Tópicos
Publicado el 1 Abril 2006
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Perteneciente o relativo a la expresión trivial o muy empleada; o al menos así es como define al tópico el siempre socorrido Diccionario de la Real Academia Española. Los cofrades, que tenemos de todo y para todo, también hacemos nuestro al tópico. De esta forma se dan situaciones en las que, si uno se pone a pensar abstrayéndose un poco, acaba cuando menos riéndose sólo. A un servidor, que pese a ser de Huelva no le gustan las habas con chocos, siempre le ha llamado la atención cómo el homo cofrade onubensis se hace con sus propias expresiones, eso sí, manidas hasta el aburrimiento. ¿Acaso Antonio León Ortega no es un “insigne escultor onubense”? Pues sí señor, tan verdad como que la Semana Santa es siempre la “Semana Mayor”, aunque como todas dure siempre siete días. Por cierto, antes de que algún intrépido se me adelante, el Domingo de Resurrección es el primer día de la Pascua. Tampoco es infrecuente oír que el cofrade “trabaja los 364 días del año”, sea bisiesto o no. Por eso no nos extraña cuando oímos que “las casas de hermandad hay que llenarlas”. Alguien tendrá que trabajar todos esos días.
Uno de los personajes que más juego da, y perdónenme los afectados, es el costalero. Y es que debajo del paso uno siempre se encuentra con “35 corazones”, o “buenos peones” que “trabajan fino”. El segundo en el escalafón es nuestro amigo el pregonero, para quien todas las lunas son “luna de parasceve”, igual que todas las casas de París tienen una ventana desde la que se ve la Torre Eiffel. En el pregón el tópico se hace ritual. Hay pocos que no citen el “sol de Jueves Santo”, ese “olor a azahar” que en esta ciudad hay que buscar con verdadero empeño, o de “lo inmerecido de la designación hacia mi persona, que no va a ser sino un humilde transmisor de sus vivencias cofrades”. Tanto para que al final nos juntemos en los corros de la puerta del Gran Teatro para decir eso de que ha sido…sí, exacto, un “pregón netamente onubense y muy comprometido”. Otro sector que no se escapa es el de los saeteros, puesto que la saeta es una “oración hecha cante”, y muy apreciada ,ya que estamos, por el “cofrade de esquina”, del que ya me gustaría saber a mi cómo se va a su casa cuando acaba la procesión…
Todo esto no ha sido más que una licencia que se ha tomado este atrevido cofrade para reírnos un poco de nosotros mismos, servidor incluido, cosa que realmente nos hace falta. ¿Acaso no trabajamos todos, desde cada una de nuestras parcelas, para “engrandecer la Semana Santa”?

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(In)cultura cofrade
Publicado el 28 Marzo 2006
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Es evidente que algo está sucediendo. Se nota de forma clara en el ambiente, y no se trata de algo nuevo que nos pueda pillar de sorpresa. Es quizá la consecuencia de una evolución mal encaminada, probablemente por el abandono. Hablo de eso que en algunos círculos se ha venido en llamar la cultura cofrade. No me desagrada el término, pero a veces me dan ganas de anteponerle el prefijo “in”.
Hay una serie de indicios, como pueden ser el escaso trabajo por la formación integral del cofrade, ciertas declaraciones públicas ya sean de dirigentes cofrades o de los mismos profesionales de los medios, el fenómeno de los foros de Internet…Todos ellos, tras ser analizados aunque sea superficialmente, nos llevan a la misma conclusión: hay un déficit generalizado de cultura cofrade. Es posible que en los tiempos que corren, en los que es tan difícil llamarse católico y tan de moda está el laicismo y otras hierbas, no sean precisamente campo abonado para la correcta formación en estos aspectos. Lo que no es tan digerible es que los que precisamente nos llamamos cofrades, aquellos que nos vanagloriamos de una devoción (y por tanto una fe) adulta y madura, no tengamos ni idea en muchos de los casos de dónde estamos.
Se habla mucho acerca de las crisis de juntas de gobierno, de lo difícil que es en muchos casos formar una junta de gobierno de gente comprometida con la causa a la que se une, gente concienciada de lo que conlleva su nuevo compromiso. Esto no es más que la punta del iceberg. Se ha tenido que llegar hasta este escenario para que nos demos cuenta de lo que está sucediendo. También es evidente que se identifica una cierta crisis en las direcciones espirituales. En algunos casos, nuestras corporaciones nazarenas se sienten un poco abandonadas, faltas del buen consejo, de una voz que les anime a preocuparse por la formación de los hermanos. Sea como fuere, unos por otros y la casa sin barrer. La semana pasada hablábamos de las publicaciones cofrades y las tertulias, pero como se puede apreciar no es sólo esto lo que habría que cultivar. Desde esta humilde tribuna animo a todas las partes a que se busquen soluciones a esta situación tan desesperanzadora que nos hace dudar ante el futuro incierto que se avecina. Quizá ha llegado la hora de un encuentro diocesano de hermandades, donde cofradías y clero tengan la oportunidad de unirse un poco más, intercambiar impresiones, unificar criterios, remar en la misma dirección y, lo más importante, diseñar una serie de medidas y un buen plan pastoral para las hermandades que, aunque sea sólo a largo plazo, permita amortiguar esta deriva que nos envuelve.

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Publicaciones cofrades
Publicado el 21 Marzo 2006
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La Semana Santa onubense está escasa de iniciativas netamente culturales. Se organizan actos presuntamente de interés general, más que aptos para profundizar en la formación que todo cofrade debe llevar a gala, y generalmente pocos asisten, a pocos interesa. En cambio nunca faltan opiniones presuntamente autorizadas en todas y cada una de las parcelas que conforman las cofradías y su circunstancia. Así nos luce el pelo, y así se oyen las cosas que se oyen por ahí. En este caldo de cultivo de la simpleza y la mediocridad, se hace necesaria la aplicación de medidas para contrarrestar la deriva que nos envuelve.
Desde unos años atrás tenemos una interesante trayectoria de movimientos culturales. Con más o con menos éxito, con más actividad unos que otros, hemos conocido tertulias como “El Cirio Apagao”, la “El Polvorín”, “El Penitente”, “Tertulia Universitaria” o “El Cirio Verde”. Algunas de ellas con publicación propia e incluso actos culturales. Igualmente han fructificado revistas como “El Candelero”, “El Penitente”, “El Contraguía”, “El Dintel” y la nueva “Mater Dolorosa”. Pocas propuestas y tanto por cubrir… El que haya una oferta cultural tan limitada para toda una Semana Santa puede promover el acomodo entre sus protagonistas, así como el déficit de otros valores importantes, como la creatividad o la innovación. Defendemos, eso sí, la sana competencia, el ambiente positivo y el afán de culturización, evitando caer en la vulgar (y vulgarmente conocida como) prensa morada. No debemos olvidar que son importantes la imaginería barroca, los costaleros y los azulejos, pero no lo son menos cuestiones como el derecho canónico, la liturgia o la eclesiología.
Quizá también desde los estamentos oficiales se puedan emprender acciones que, no lo olvidemos, redundarían en el bien de los cofrades y mejorarían en gran medida el porvenir de la Semana Santa y sus hermandades. En el apartado concreto de las publicaciones no podemos dejar de lado el Boletín del Consejo. Esta revista periódica, que ha tenido dos épocas al menos en la historia reciente, bien podría ser el santo y seña de las publicaciones cofrades onubenses. Está claro que hace falta una iniciativa para recuperar este Boletín de carácter oficial que consideramos de todos. En ella nos sentiríamos representados y tendría sus pilares en la información, la formación, la divulgación y la investigación. Posiblemente Huelva sea la única capital andaluza que no tiene en activo la publicación del Boletín del Consejo.
Por todo esto animamos y reclamamos desde nuestra humilde y limitada posición la creación de movimientos, oficiales o no, que surjan para enriquecernos a todos y cubrir así el vacío que existe. De todos modos sería sólo el principio, puesto que tal y como están las cosas el asunto de la cultura cofrade no es cosa fácil, y muy posiblemente las causas hundan sus raíces en aspectos sociales mucho más complejos que la simple carencia de medios.

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