La comunión de los celíacos
Publicado el 14 Julio 2006
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La pasada madrugada, en el programa radiofónico de onda cero “A ver si te atreves”, se trató el asunto de la comunión para los celíacos. La verdad es que ya no sabemos que buscar para sacarle punta a la moda de practicar el “acoso y derribo” contra la Iglesia Católica.
Los celíacos son aquellas personas que no pueden ingerir alimentos que tengan gluten. Es una enfermedad, por cierto muy incómoda, que evidentemente hace merecer a los celíacos el mayor de los respetos. El problema que tenemos entre manos es que, a la hora de comulgar, estas personas no pueden hacerlo de la especie del pan, al estar fabricadas las formas con éste ingrediente.
El motivo de tocar este asunto en el programa fue la noticia de que un sacerdote en una ceremonia de primera comunión, una vez conocido que uno de los niños sufre esta enfermedad, se niega a consagrar una forma sin gluten ofreciéndole a los padres la posibilidad de que su hijo comulgue con la especie del vino. A partir de ahí se produjeron una serie de declaraciones, en especial de un sector de la audiencia que llamaba por teléfono, en la que se atacaba a dicho sacerdote y a la Iglesia por elitista, insolidaria, injusta y algunos califiativos más hirientes.
Deben saber estas personas, que el sacerdote en cuestión no hizo más que cumplir estrictamente lo que está establecido para este tipo de situaciones. La Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española publicó en 2003 un documento en el que exclusivamente se habla de la comunión de los celíacos. De este texto se desprende:
- - Según el documento “Questo Dicastero” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1995), la comunión bajo la especie del pan debe realiarse “con pan de trigo con la mínima y necesaria cantidad de gluten para la panificación”. Por tanto, está claro que no es posible consagrar una forma fabricada sin gluten, puesto que no trataría de pan propiamente dicho y desvirtuaría el Hecho en sí que se desea rememorar.
- - La Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal Española, demuestra su comprensión y solidaridad con el colectivo de los celíacos dando solución a su problemas eucarísticos en este documento expresado en un lenguaje delicado y hasta diría que cariñoso.
- - Se posibilita, y así se le comunica a los sacerdotes y ministros de la comunión, la comunión habitual bajo la especie del vino a aquellas personas que no puedan ingerir gluten. Igualmente, se prevé la necesidad de habilitar un purificador y un caliz para uso exclusivo de los celíacos presentes. Téngase en cuenta que, durante la fracción del pan puede caer alguna partícula de la forma sobre el caliz o el purificador del celebrante, al igual que en la “inmixtión” se deposita un fragmento de la forma de un tamaño considerable.
En fin, que de nuevo se es muy injusto con la Iglesia a la hora de criticarla con dureza. No me parece dificil de llevar a cabo que un niño de doce años tenga que apenas mojarse los labios con un sorbo de vino aguado, y más aún teniéndose en cuenta lo que este gesto significa.

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A los señores de “show.weblog”
Publicado el 9 Julio 2006
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En el día de hoy he podido leer el siguiente texto en el blog show.weblog. Lo ilustra una fotografía de S. S. Benedicto XVI en la puerta del avión con motivo de su reciente viaje a España.
“Tanta pobreza en el mundo y los que en teoría son los que más se preocupan por los necesitados aquí están. No se que intentan con estos anillos, con esas cruces, con sus aviones de lujo, los zapatitos caros… Y esto es lo que se llevan de viaje a un sitio relativamente cerca, no quiero ni pensar lo que habrá en todo el Vaticano.
Lo peor que lejos de intentar disimularlo ligeramente lo enseñan a diestro y siniestro, sin ningún tipo de remordimiento.
Después se echan las manos a la cabeza cuando aparecen libros y películas como el Código Da Vinci. Las verdades duelen.”
Ante la lógica indignación que nos produce a los católicos este tipo de comentarios tan injustos y partidistas, no he podido resistir la tentación de responderle en sus mismo blog. Reproduzco a continuación la respuesta en mi blog para darle un poco de difusión, puesto que se aplica tantos otros casos de ataques a la Iglesia, tan manidos y poco fundamentados:
El Papa es, en efecto, de los que más se preocupan por los necesitados. El óbolo de San Padro es una antigua práctica mediante la que los Papas a lo largo de la historia gestionan y promueven ayudas para el desarrollo en aquellos lugares del mundo más desfavorecidos. Mención aparte merecen las labores que ejercen las Iglesias particulares a través de las Cáritas Diocesanas, colegios diocesanos y las parroquias y órdenes religiosas. Seguro que cerca de tu casa hay alguien que va a llegar a fin de mes o sus hijos tendrán regalos de reyes gracias a las cáritas parroquiales. En cambio, otros jefes de estado como los de Cuba o Corea del Norte se dedican a dejar que su pueblo se muera de hambre mientras juegan a invertir en armas nucleares y coartar libertades. Pese a esto, nadie se preocupa de criticarles. Se le tira a la Iglesia Católica, que está de moda y resulta muy progre.
El avión, ni es privado ni de lujo. Es de Alitalia porque el Vaticano no dispone de aviones privados. “Esos anillos” es en realidad “el anillo”. Se trata de una tradición de la Iglesia y simboliza la sucesión de Pedro instaurada por Jesucristo. Es el “anillo del pescador”. La cruz pectoral es el indicativo de los obispos. Generalmente es un regalo, al igual que el anillo. Y, por último, el par de zapatos de Benedicto XVI no va a acabar con el hambre en el mundo. Sin embargo, otros jefes de estado y líderes mundiales podrían hacer mucho con tan sólo firmar y cumplir el tratado de Kioto contra la contaminación indiscriminada, causante del sobrecalentamiento del planeta.
En definitiva, que a los católicos ya nos cansa un poco oir constantemente la misma e hipócrita cantinela. Mirémonos a nosotros mismos y dejémos a los demás, que seguro que algo podremos hacer de nuestra parte para mejorar el mundo en lugar de criticar.

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Liturgistas
Publicado el 8 Mayo 2006
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Las modas en las cofradías también tienen su papel dominante. No nos debe extrañar, puesto que se trata de un fenómeno social, y como tal está sujeto a ellas. Las tendencias actuales entre los eruditos del momento incluyen inmersiones en diversos campos del saber, hasta ahora dejados un poco de lado. Queda bien y viste mucho tocar algunos temas. Uno de los que están causando furor es la liturgia aplicada a las cofradías.
Lógicamente las cofradías, como parte integrante de la Iglesia, participan de la liturgia como “celebración del Misterio de Cristo y en particular de su Misterio pascual” (CCIC, nº 218). Las cosas se complican cuando se entiende la liturgia exclusivamente como un conjunto de normas rituales. A partir de ese momento se pierde la perspectiva y se le incluye erroneamente como un subconjunto de los famosos y etereos “cánones cofrades”. Nada más lejos de la realidad. Los susodichos se conforman en gran medida por la tradición y el sentido común. En cambio, la liturgia está perfectamente desarrollada en los tratados y libros sagrados. Estamos cansados de encontrarnos cómo se hace alusión a la liturgia para normalizar circunstancias triviales, frecuentemente de índole estética, apoyándose en principios jamás escritos ni planteados por la Iglesia.
Concretando casos, y para que sepamos de qué estamos hablando, podemos citar la nomenclatura de los días anteriores al Romingo de Ramos, algunos colores en las vestiduras de las vírgenes y otras imágenes, casos puntuales del color de la cera, algunos aspectos del uso de los ciriales, el desarrollo de ciertas Funciones Principales y otros cultos en general, la aplicación de las vestiduras litúrgicas, y muchos otros casos que nos harían extendernos en demasía.
En conclusión, y aplicándo un conocido lema de la vida, si no se sabe de lo que se trata, mejor se calla uno. Dejemos de pontificar, y dediquémonos a edificar, que seguro que nos irá mejor a todos.
CCIC: Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica

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Iguales
Publicado el 7 Abril 2006
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Mañana es viernes de dolores. Comienzan los principales actos que conforman el culto externo de nuestras hermandades tras unos meses de preparación, tanto personal como material. En estos días de cuaresma, especialmente en las últimas semanas, el trabajo en las casas de hermandad y los templos ha sido intenso. Seguro que en todas las cofradías han vivido más o menos las mismas situaciones durante estas jornadas, especialmente me refiero a la llegada de un grupo de hermanos que sólo acuden expresamente para la estación de penitencia, mientras que el resto del año casi ni se les ve. No deja de ser curioso este grupo de personas, a las que también hay que contemplar desde el respeto. Lo que a mi me producen es una gran curiosidad por ponerme en su lugar y tratar de averiguar cómo se toma la hermandad cada uno de ellos.
Está claro que no todos disponemos del mismo tiempo libre ni soportamos los mismos problemas. En definitiva, difieren las circunstancias familiares y laborales de cada cual. En otros casos se trata tan sólo de una huida de todo tipo de compromisos que nos puedan suponer algunas obligaciones, que no dejan de ser incomodidades. Otros simplemente descuidan su fe y su militancia eclesial, y las hermandades tan sólo somos una de las facetas que abandonan.
Son muchos los motivos que se me ocurren para estos casos, y un análisis de los mismos eternizaría estos breves apuntes. Quizá de todo esto lo más importante puede ser que durante esta semana que ahora empieza los comprometidos y los menos, los de todo el año y los de sólo unos días, todos, nos unimos para que, al menos durante una semana, probablemente unas horas, podamos dar muestra y testimonio público a través de la estación de penitencia. En esos momentos, el anonimato del morrión nos hará a todos iguales, sea cual sea nuestra condición y sea cual sea nuestro compromiso personal. Nos quedamos solos ante Dios, sin adornos ni postizos. Esto es lo grande de estos días que ahora comienzan. Tanto unos como otros, espero que podamos disfrutar de una buena estación de penitencia, y que ésta no se vea afectada por la lluvia que en los últimos años no se está olvidando de visitarnos en Semana Santa.

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