Resurrección

Publicado el 23 marzo 2009
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Dice el refrán que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. En este caso, es a nuestra vecina y hermana ciudad de Sevilla a la que están pelando las barbas con esto del Resucitado. A nosotros, por analogía, es de esperar que nos pueda suceder algo similar. Es por esto que deberíamos tenerlo muy en cuenta, no vaya a ser que esta “novedad”, como tantas otras, nos la traiga los vientos aljarafeños más acá de la Rivera de la Nicoba. Resulta que en tierras hispalenses la Hermandad de la Resurrección está llevando a cabo la enésima tentativa de cambiar su día de salida al sábado anterior al Domingo de Resurrección, y no por cauces muy pacíficos ni convencionales. Sí señor, está usted leyendo bien, nos referimos a ese día al que por diferentes motivos parece ser que no podemos aspirar a tener procesiones en Huelva. Dicha hermandad fue aprobada en su momento con carácter de penitencia, por lo que entró a formar parte de la nómina de corporaciones que hacen su ¿estación de penitencia? en la ¿semana de pasión?. Y lo pongo en interrogantes porque una cofradía que tiene como titular a Cristo en la mayor de sus posibles advocaciones, que es la de la Resurrección, parece que no tiene mucho que penitenciar ni de pasión, sino todo lo contrario. En nuestra opinión, la de la Resurrección debería ser la hermandad de gloria por excelencia al tener como titular el misterio central del cristianismo. Por poco que piense uno, parece evidente que en estas circunstancias no tiene mucho juego plantearse otra jornada que no sea la propia del Domingo de Resurrección, pero creo que deberíamos ir algo más allá. Si las hermandades penitenciales hacen uso del hábito nazareno para garantizar el anonimato de quien va realizando su penitencia, no tendría sentido que en una procesión gloriosa se hiciera uso del mismo hábito puesto que, como hemos quedado, no se está realizando una estación de penitencia, sino una manifestación piadosa para mayor gloria de Cristo Resucitado. Todos estos, y alguno más, no son más que errores en los que, en nuestra modesta opinión, se ha caído en nuestra ciudad vecina por no haber acertado en un principio. Ahora, al cabo de los años, tienen problemas que son más duros de resolver sin afectar las sensibilidades de los afectados. Por todo esto, creemos que sería de vital importancia que, cuando llegue el momento de ir dando pasos más firmes con nuestra querida Hermandad del Resucitado, lo hagamos con las ideas claras, el sentido común siempre presente y no les forcemos a cometer errores de los que muchos años después ellos mismos serían los principales damnificados, y por ende la Semana Santa de Huelva.

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La hora

Publicado el 15 marzo 2009
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Es fácil caer en el cambio por el cambio, especialmente en estos tiempos en los que cada vez se respetan menos las tradiciones y las costumbres, pasando si es preciso por encima del cadáver del buen gusto y el sentido común. Continuamente se repite la historia con personas que se creen salvadoras de la patria y se inventan problemas donde no los hay para posteriormente aportar su solución magistral. No creemos que sea éste el caso aunque lo manido de la cuestión favorezca que sea fácil caer en dicho prejuicio. Un breve análisis de la realidad de la organización de nuestra Semana Santa en lo que a la ordenación de horarios e itinerarios se refiere nos lleva a la conclusión de que existen asignaturas pendientes, muchas de las veces cogidas con alfileres. Parece menos complicado dar un rodeo que resolver el problema de raíz. La predisposición generalizada que nuestras hermandades suelen tener a la hora de resolver un problema suele ser buena, pero siempre que la historia no vaya con uno mismo. No tenemos reparos en que se cambien cosas en otros días, incluso en otras hermandades de nuestro mismo día, pero a la nuestra que la dejen como está porque… (use aquí el lector la expresión que prefiera, generalmente son banalidades).

Desde el Consejo, y parece ser que también por parte de la autoridad eclesiástica, se están emitiendo declaraciones sobre que de una vez por todas se van a apartar a un lado los reparos a la hora de coger el toro por los cuernos. Se pretenden resolver ciertos problemas de una vez por todas buscando la mejor solución posible para las partes afectadas, pero llegando si es necesario a la modificación del orden de paso por carrera oficial y de los horarios en general. Antes o depués a alguien le iba a tocar ponerle el cascabel al gato, y estas cuestiones siempre es mejor atajarlas cuanto antes, máxime cuando estamos hablando de problemáticas enquistadas en el tiempo. Esperamos que estas propuestas sean realmente justas y efectivas, y que encuentren en las hermandades la acogida necesaria para que lleguen a buen puerto. No es de recibo que se mantengan ciertas situaciones por la inflexibilidad de unos pocos hasta el punto de que tengan que llegar a Palacio problematicas que se resumen en una cuestión de 20 minutos. La realidad de nuestra Semana Santa no es la misma que la de hace 25 o 30 años y, sinceramente, un Obispo tiene cosas más importantes que hacer que recibir en su mesa estas trivialidades de patio de colegio.

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