Unidad
Publicado el 6 Abril 2009
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El Pleno de Hermanos Mayores ha sido criticado en los últimos años, no sin falta de razón, por la aparente aleatoriedad de sus decisiones y pronunciamientos. En ocasiones se caracterizaba por el egoísmo propio del que sólo mira sus propios intereses, los de quien le cae bien o quien espera la devolución de un favor. Todos estos factores creaban entre los cofrades la extraña sensación de que cuando se trataba un asunto en el Pleno nadie sabía por donde podían salirnos nuestros dirigentes a la hora de tomar una decisión. Sin embargo, la tendencia parece que está cambiando y, afortunadamente, para mejor. Recientemente tuvo lugar un hecho histórico para la Semana Santa, y muy especialmente para la Hermandad del Perdón. Hablamos evidentemente del cambio de esta cofradía al Lunes Santo. Mucho se ha hablado y escrito de esta cuestión, y poco más se puede decir sin ahondar en lo importante que será esta afortunada decisión para la Semana Santa de Huelva y para la propia hermandad interesada. Después de mucho tiempo el Pleno de Hermanos Mayores se manifiesta por unanimidad, y en la dirección correcta, demostrando sensatez, unidad, solidaridad y madurez en favor del bien común. Se han dejado de lado posibles roces e intereses personales para mirar por la globalidad, y es algo por lo que debemos alegrarnos todos.
Quizá podíamos pensar que sería un hecho aislado dentro de la tendencia irregular precedente pero, cuando aún terminábamos de asimilar esta interesante decisión, nuestros hermanos mayores vuelven a dar muestra de un comportamiento ejemplar en una situación que, aunque a priori sencilla, no era fácil de solventar si echamos un vistazo a cómo se ha desarrollado en otras ciudades de España. Una vez más, el Pleno, de la mano del Consejo de Hermandades, ha dado una lección de unidad por el bien común, en este caso mirando mucho más allá de los intereses propios de la Semana Santa. Con este sí a la vida se ha demostrado con hechos que los cofrades nos sentimos iglesia, no solo de boquilla, sino con argumentos de peso. La ocasión lo merecía, y el fin era necesario ante la difícil situación que vivimos a la hora de preservar los derechos de los no natos. Además de aportar nuestro granito de arena en la dura tarea de luchar por el derecho a la vida, hemos sido ejemplo de unidad eclesial haciendo sentirse muy orgulloso a nuestro Obispo, tal y como se desprendía de sus palabras de emocionada gratitud en la pasada Toma de Hora. Éste es el camino. Es hora de dejar atrás enfrentamientos baldíos y ponernos manos a la obra para comportarnos como verdaderas hermandades, asumiendo el importante papel que nos corresponde como miembros de la Iglesia de Huelva. Alegrémonos y sigamos adelante.

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Cofrade laicista
Publicado el 30 Marzo 2009
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Publica el exconcejal Alejandro Márquez Llordén el pasado martes en un diario local un artículo sobre su disconformidad con la posición de las hermandades ante la pretendida reforma de la ley de despenalización del aborto. Entiendo que como militante socialista y laicista extremo escueza que desde la Iglesia, aglutinadora de muchos millones de españoles, se produzcan manifestaciones abiertamente contrarias a dicho proceso de reforma. En cualquier caso, no va a ser la primera vez que el evangelio le pica al poder político. Lo lleva haciendo desde que hace dos mil años Cristo por primera vez abrió su boca para predicar su mensaje de paz y amor, su evangelio de vida. En cualquier caso, no tengo más que respetar y aceptar la opinión de Alejandro porque da la casualidad de que en la España de hoy todos los ciudadanos tenemos nuestros derechos y libertades, aunque frecuentemente sea a la misma Iglesia a la que pretenden silenciar deslegitimando su propia libertad de expresión.
Aun así, no estoy dispuesto a dejar pasar una serie de afirmaciones que realiza Alejandro que, más que de un cofrade, se me antojan propias de un papafrita sacapasos de tres al cuarto. Quien a estas alturas acusa a las hermandades de alinearse con las posturas de la Iglesia demuestra un desconocimiento básico, y más si se considera cofrade. Alejandro, como Licenciado en Derecho debes saber que las hermandades son Asociaciones Públicas de Fieles de la Iglesia Católica. Así viene recogido en el Código de Derecho Canónico. Las hermandades no se alinean, son la Iglesia. Por este mismo motivo si, como vaticinas, hay personas dentro de las hermandades que se pueden sentir incomodos ante este posicionamiento, está claro que se han equivocado de lugar. Las hermandades no hacen política manifestando su disconformidad, en cambio vostros sí que usais a las hermandades para vuestros intereses. Ya me dirás que pintabas con tu alcaldable, ambos laicistas, visitando las cofradías en sus templos, dejandoos ver en lugares destacados de sus recorridos, o su propia sucesora años después “batallando” por ser el político que más estampas de la Virgen de la Cinta repartía en el traslado de vuelta al Santuario. Las hermandades han vivido siglos haciendo el bien en la sociedad sin necesidad del amparo económico de las instituciones.
No entiendo cómo una hermandad del prestigio histórico de la Oración en el Huerto se permite contar en su nómina de hermanos con una persona que públicamente se manifiesta en favor del aborto, trata de coartar la voz de la Iglesia y, lo que es más grave, chantajea a las cofradías tratando de comprar su silencio con subvenciones. De todas formas coincido en algo contigo Alejandro, tu sitio no está aquí.

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Resurrección
Publicado el 23 Marzo 2009
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Dice el refrán que “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. En este caso, es a nuestra vecina y hermana ciudad de Sevilla a la que están pelando las barbas con esto del Resucitado. A nosotros, por analogía, es de esperar que nos pueda suceder algo similar. Es por esto que deberíamos tenerlo muy en cuenta, no vaya a ser que esta “novedad”, como tantas otras, nos la traiga los vientos aljarafeños más acá de la Rivera de la Nicoba. Resulta que en tierras hispalenses la Hermandad de la Resurrección está llevando a cabo la enésima tentativa de cambiar su día de salida al sábado anterior al Domingo de Resurrección, y no por cauces muy pacíficos ni convencionales. Sí señor, está usted leyendo bien, nos referimos a ese día al que por diferentes motivos parece ser que no podemos aspirar a tener procesiones en Huelva. Dicha hermandad fue aprobada en su momento con carácter de penitencia, por lo que entró a formar parte de la nómina de corporaciones que hacen su ¿estación de penitencia? en la ¿semana de pasión?. Y lo pongo en interrogantes porque una cofradía que tiene como titular a Cristo en la mayor de sus posibles advocaciones, que es la de la Resurrección, parece que no tiene mucho que penitenciar ni de pasión, sino todo lo contrario. En nuestra opinión, la de la Resurrección debería ser la hermandad de gloria por excelencia al tener como titular el misterio central del cristianismo. Por poco que piense uno, parece evidente que en estas circunstancias no tiene mucho juego plantearse otra jornada que no sea la propia del Domingo de Resurrección, pero creo que deberíamos ir algo más allá. Si las hermandades penitenciales hacen uso del hábito nazareno para garantizar el anonimato de quien va realizando su penitencia, no tendría sentido que en una procesión gloriosa se hiciera uso del mismo hábito puesto que, como hemos quedado, no se está realizando una estación de penitencia, sino una manifestación piadosa para mayor gloria de Cristo Resucitado. Todos estos, y alguno más, no son más que errores en los que, en nuestra modesta opinión, se ha caído en nuestra ciudad vecina por no haber acertado en un principio. Ahora, al cabo de los años, tienen problemas que son más duros de resolver sin afectar las sensibilidades de los afectados. Por todo esto, creemos que sería de vital importancia que, cuando llegue el momento de ir dando pasos más firmes con nuestra querida Hermandad del Resucitado, lo hagamos con las ideas claras, el sentido común siempre presente y no les forcemos a cometer errores de los que muchos años después ellos mismos serían los principales damnificados, y por ende la Semana Santa de Huelva.

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La hora
Publicado el 15 Marzo 2009
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Es fácil caer en el cambio por el cambio, especialmente en estos tiempos en los que cada vez se respetan menos las tradiciones y las costumbres, pasando si es preciso por encima del cadáver del buen gusto y el sentido común. Continuamente se repite la historia con personas que se creen salvadoras de la patria y se inventan problemas donde no los hay para posteriormente aportar su solución magistral. No creemos que sea éste el caso aunque lo manido de la cuestión favorezca que sea fácil caer en dicho prejuicio. Un breve análisis de la realidad de la organización de nuestra Semana Santa en lo que a la ordenación de horarios e itinerarios se refiere nos lleva a la conclusión de que existen asignaturas pendientes, muchas de las veces cogidas con alfileres. Parece menos complicado dar un rodeo que resolver el problema de raíz. La predisposición generalizada que nuestras hermandades suelen tener a la hora de resolver un problema suele ser buena, pero siempre que la historia no vaya con uno mismo. No tenemos reparos en que se cambien cosas en otros días, incluso en otras hermandades de nuestro mismo día, pero a la nuestra que la dejen como está porque… (use aquí el lector la expresión que prefiera, generalmente son banalidades).
Desde el Consejo, y parece ser que también por parte de la autoridad eclesiástica, se están emitiendo declaraciones sobre que de una vez por todas se van a apartar a un lado los reparos a la hora de coger el toro por los cuernos. Se pretenden resolver ciertos problemas de una vez por todas buscando la mejor solución posible para las partes afectadas, pero llegando si es necesario a la modificación del orden de paso por carrera oficial y de los horarios en general. Antes o depués a alguien le iba a tocar ponerle el cascabel al gato, y estas cuestiones siempre es mejor atajarlas cuanto antes, máxime cuando estamos hablando de problemáticas enquistadas en el tiempo. Esperamos que estas propuestas sean realmente justas y efectivas, y que encuentren en las hermandades la acogida necesaria para que lleguen a buen puerto. No es de recibo que se mantengan ciertas situaciones por la inflexibilidad de unos pocos hasta el punto de que tengan que llegar a Palacio problematicas que se resumen en una cuestión de 20 minutos. La realidad de nuestra Semana Santa no es la misma que la de hace 25 o 30 años y, sinceramente, un Obispo tiene cosas más importantes que hacer que recibir en su mesa estas trivialidades de patio de colegio.

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