Bochorno
Publicado el 5 abril 2011
Archivado en Programa cofrade de Cope Huelva | Comentar
Colaboración correspondiente a la sección de opinión “Desde la acera”, en el programa cofrade de Cope Huelva, que se emite los martes a las 19:20.
Se acabó, al menos por el momento. El problema suscitado en el Lunes Santo desde que el pasado curso se promoviera por parte de la Junta del Consejo la reforma general de todas las jornadas, ha sido aplacado casi dos semanas santas después. En una primera instancia pasamos por un laudo incumplido y su posterior sanción ejemplar. Posteriormente, cuando la hermandad que incumplía recapacitó, resulta que seguía sin cuadrar el rompecabezas. Que se lo digan ahora a los que acabaron cesados de su junta de gobierno. Este año se intentó apretar en otra dirección, y otra hermandad es la que parece que ahora se resistía. Tras el nuevo desacuerdo se produce algo insólito. Las hermandades del lunes presuntamente se reúnen de motu propio, sin la participación de la Junta del Consejo, y llegan a un hipotético acuerdo que el Consejo no reconoce como legítimo.
Parece ser que, tantísimos meses de dimes y diretes, apariciones desafortunadas en los medios, y mala imagen generalizada, han desbordado la paciencia de Palacio. La aplicación del derecho el año pasado no fue suficiente para motivar la pronta solución del problema. Ayer, a golpe de báculo, se celebró una reunión en la que se sentaron la Junta del Consejo, la Autoridad Eclesiástica y las hermandades del día. La consigna, según se desprende del comunicado de prensa de la Vicaría General, era que de ahí no se levantaba nadie si no se llegaba a un acuerdo. Y el acuerdo llegó, si es que se le puede llamar acuerdo, puesto que se tomó en última instancia bajo la amenaza del laudo. La cosa se ha calmado, al menos por este año, pero aquí, como la propia Autoridad Eclesiástica reconoce, “queda sin resolver el conflicto horario”, que es de lo que se trataba.
Y ahora digo yo, ¿de verdad tenemos que llegar a estos extremos para ajustar unos horarios? ¿Tanto duele moverse unos minutos, o es que hay algo más que motive las pocas concesiones a la hora de negociar por todas las partes? La responsabilidad de esto, ¿es de una hermandad, de otra, de la Junta del Consejo, de la Autoridad Eclesiástica, o un poco de todos?
Esto de los eternos problemas de horarios en su día me molestaba, después me enfadaba, más tarde me hacía sufrir, ahora me aburre, me abochorna y me averguenza de mi Semana Santa.

Prohibida la reproducción sin permiso del autor
Imprimir
El minuto
Publicado el 29 marzo 2011
Archivado en Programa cofrade de Cope Huelva | Comentar
Colaboración correspondiente a la sección de opinión “Desde la acera”, en el programa cofrade de Cope Huelva, que se emite los martes a las 19:20.
Las personas de ciencias, por aquello de ponerse de acuerdo a la hora de medir las cosas, se las intentan arreglar unificando la forma en que se toman dichas mediciones y, por supuesto, en qué unidades van a usar. De esta manera todos se entienden, como si hablaran el mismo idioma, convirtiendo esas magnitudes en una parte importante de sus disciplinas. Así, los ópticos conviven con sus dioptrías, los farmacéuticos con sus gramos o los electrónicos con sus amperios.
Con los cofrades de Huelva pasa al contrario. No se crean ustedes que nuestro patrón de medida es la unión, el respeto o la convivencia. No, no. O al menos no tanto como sería deseable. La unidad fundamental de medida de los cofrades huelvanos es el minuto, la pars minuta prima de los clásicos. A nosotros nos dictan una ley más asesina y sangrienta si cabe sobre el aborto y apenas nos despeinamos. Nos coartan la libertad religiosa en las universidades y ni nos enteramos. Nos devalúan la sagrada institución del matrimonio y lo disfrazamos de una medida de igualdad social. Lo crean o no, ya hay quien ha dicho que quiere que su niña le haga la Primera Comunión por lo civil. Ahora, eso sí, que nadie nos toque los horarios ni un ápice. El cofrade de Huelva, por sólo 15 minutos, es capaz de encadenarse a la farola de la Concepción si fuera preciso. Y no se piensen ustedes que esto es una moda pasajera. Tiren de hemeroteca o pregunten a los más viejos del lugar y lo comprobarán.
Al contrario que a los científicos, a nosotros nuestra unidad de medida, el minuto, no nos sirve para que nos entendamos, sino para que nos enfrentemos y montemos espectáculos lamentables. Siempre se ha dicho que las cofradías se construyen con un objetivo, no ya de años vista, sino de cara a los siglos venideros. Pues bien, en un siglo caben más de 52 millones y medio de minutos. Imaginen si hay ahí para pelearse. Así nos luce el pelo.

Prohibida la reproducción sin permiso del autor
Imprimir
