Un año más
Publicado el 6 Marzo 2007
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Llega de nuevo la cuaresma, tiempo de penitencia y conversión en el que nos preparamos en todos los sentidos para la celebración de la Semana Santa. En esta ocasión tendremos la oportunidad de experimentar ciertas novedades. Por una parte, éste será el año de la recuperación de la Iglesia de la Concepción. En este templo no sólo se encuentran físicamente radicadas tres de nuestras cofradías, sino que es el lugar donde se realiza la común Estación de Penitencia por todas y cada una de las Hermandades de la ciudad. Es por ello que su rehabilitación sea tan significativa para todos. Ya que estamos, sea por supuesto bienvenido el nuevo párroco solidario D. Diego Capado. Ciertamente los párrocos tienen mucho que decir sobre esto, y con ellos por supuesto que se debe contar.
Por otra parte, y consecuencia de lo anterior, se producirá un nuevo cambio en la carrera oficial. Quizá, más que de un cambio se trata de la vuelta al trazado original tras el periodo de cierre al culto del citado templo. No sólo se verá afectada la carrera oficial por esta novedad, sino que también la remodelación de la Plaza de las Monjas propiciará una serie de sustanciales diferencias con lo que estábamos acostumbrados y que esperemos sean para mejor.
En otro orden de cosas, y tras varios años de lluvia, esperamos sinceramente que la de este año sea una Semana Santa sin precipitaciones. Especialmente me refiero al Viernes Santo, jornada en la que últimamente se han cebado las inclemencias meteorológicas de forma frecuente e injusta. En el ánimo de todos está la ilusión de poder vivir un Viernes Santo en paz disfrutando de las procesiones con el recogimiento y calma propios de la liturgia de esa jornada.
Un año más también en el que no sabemos nada acerca de la publicación de un boletín por parte del Consejo. La Semana Santa de Huelva se merece no ser la de la única capital andaluza que carece de un órgano informativo oficial. Hay mucho que contar, ya sean noticias, investigaciones históricas, análisis críticos de opinión, temas de formación desde el secretariado, y todo lo que de información institucional requiera el propio Consejo. Considero humildemente que, bien orientado y con un equipo de gente competente, tendría mucho que aportar.
Por último, y no menos importante, será la primera Semana Santa que compartiremos con nuestro nuevo obispo D. José Vilaplana. En este año tendrá la oportunidad de conocer la realidad de las hermandades, para lo bueno y para lo menos bueno, en todas sus facetas. Nosotros los cofrades, por nuestra parte, comenzamos a disponer de la valiosa aportación de nuestro nuevo pastor. Todo un abanico de posibilidades que ojalá seamos capaces de aprovechar por el bien de la generalidad.
Como vemos se nos presenta una Semana Santa con nuevos alicientes que, como siempre, la harán única para todos y cada uno de nosotros puesto que, por su esencia, se trata de una vivencia muy personal y a cada cual le sugiere sensaciones muy diferentes.

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De la mano de los tiempos
Publicado el 29 Agosto 2006
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Es de sobra conocido por todos que en estas fechas se cumplen cincuenta años desde que Nuestra Señora de la Cinta fuese reconocida oficialmente como Alcaldesa Perpetua de Huelva. Cincuenta años durante los que ha llovido mucho. Los tiempos han cambiado, y de qué manera. Hoy en día, cuando lo “progre” triunfa, ahora que está mal visto profesar públicamente una religión, en especial la católica, no sería tan fácil la concesión de este reconocimiento civil a la devoción por excelencia de nuestra ciudad.
El tan de moda (y posiblemente también mal llamado) laicismo cubre todo lo que huela a católico y a sus valores. En la actualidad, a cada momento presenciamos en nuestro alrededor cómo se están ignorando las raíces católicas de la historia con el afán de instrumentalizarla y rescribirla. Los valores familiares sufren acometidas por todos los flancos posibles, haciéndonos dudar acerca de lo que de familia puede quedarle a los que vengan en el futuro. Los derechos de los no natos son atropellados con brutalidad, tratándose de esta forma a la vida humana como si fuera algo trivial o insustancial. Seguro que reunimos una larga lista de injusticias y barbaridades ante las que no podemos permanecer impasibles.
La Virgen Santísima, la misma que permaneció en pie junto a la cruz de su Hijo, aquella que consiguió reunir en torno a Sí a los discípulos cuando mataron al Maestro y todo se tornó en desesperanza y desilusión, siempre ha estado presente en los momentos delicados. Siempre ha sabido guiar a sus hijos ante los períodos cruciales de la historia del Cristianismo. Pasado todo este tiempo desde la efeméride que ahora celebramos, los hijos de Nuestra Madre de la Cinta deberíamos quizá alzar la cabeza una vez más hacia ella. En ese instante tan sólo sería preciso mirarle a la cara y preguntarle qué necesita de nosotros, fieles comprometidos y eternamente correspondidos por su gracia. Hemos de mirar en nuestro interior y cuestionarnos también a nosotros mismos si, a diario, cada vez que las diferentes situaciones cotidianas nos ponen a prueba, actuamos y pensamos a la altura de las circunstancias como católicos que somos.
No cabe duda que la inercia de los tiempos, las modas, el consumismo y, por qué negarlo, el temor a señalarnos ante nuestros próximos dificultan en gran medida el actuar como corresponde. No es fácil, y el que opine lo contrario se engaña. Encomendémonos a la intercesión de nuestra Madre y Señora de la Cinta para que nos ilumine en nuestras actuaciones y, entre todos, podamos aportar nuestro poquito para cambiar las cosas. Posiblemente éste sea uno de los grandes retos de los cristianos del siglo XXI.

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La comunión de los celíacos
Publicado el 14 Julio 2006
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La pasada madrugada, en el programa radiofónico de onda cero “A ver si te atreves”, se trató el asunto de la comunión para los celíacos. La verdad es que ya no sabemos que buscar para sacarle punta a la moda de practicar el “acoso y derribo” contra la Iglesia Católica.
Los celíacos son aquellas personas que no pueden ingerir alimentos que tengan gluten. Es una enfermedad, por cierto muy incómoda, que evidentemente hace merecer a los celíacos el mayor de los respetos. El problema que tenemos entre manos es que, a la hora de comulgar, estas personas no pueden hacerlo de la especie del pan, al estar fabricadas las formas con éste ingrediente.
El motivo de tocar este asunto en el programa fue la noticia de que un sacerdote en una ceremonia de primera comunión, una vez conocido que uno de los niños sufre esta enfermedad, se niega a consagrar una forma sin gluten ofreciéndole a los padres la posibilidad de que su hijo comulgue con la especie del vino. A partir de ahí se produjeron una serie de declaraciones, en especial de un sector de la audiencia que llamaba por teléfono, en la que se atacaba a dicho sacerdote y a la Iglesia por elitista, insolidaria, injusta y algunos califiativos más hirientes.
Deben saber estas personas, que el sacerdote en cuestión no hizo más que cumplir estrictamente lo que está establecido para este tipo de situaciones. La Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española publicó en 2003 un documento en el que exclusivamente se habla de la comunión de los celíacos. De este texto se desprende:
- - Según el documento “Questo Dicastero” de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1995), la comunión bajo la especie del pan debe realiarse “con pan de trigo con la mínima y necesaria cantidad de gluten para la panificación”. Por tanto, está claro que no es posible consagrar una forma fabricada sin gluten, puesto que no trataría de pan propiamente dicho y desvirtuaría el Hecho en sí que se desea rememorar.
- - La Iglesia, a través de la Conferencia Episcopal Española, demuestra su comprensión y solidaridad con el colectivo de los celíacos dando solución a su problemas eucarísticos en este documento expresado en un lenguaje delicado y hasta diría que cariñoso.
- - Se posibilita, y así se le comunica a los sacerdotes y ministros de la comunión, la comunión habitual bajo la especie del vino a aquellas personas que no puedan ingerir gluten. Igualmente, se prevé la necesidad de habilitar un purificador y un caliz para uso exclusivo de los celíacos presentes. Téngase en cuenta que, durante la fracción del pan puede caer alguna partícula de la forma sobre el caliz o el purificador del celebrante, al igual que en la “inmixtión” se deposita un fragmento de la forma de un tamaño considerable.
En fin, que de nuevo se es muy injusto con la Iglesia a la hora de criticarla con dureza. No me parece dificil de llevar a cabo que un niño de doce años tenga que apenas mojarse los labios con un sorbo de vino aguado, y más aún teniéndose en cuenta lo que este gesto significa.

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A los señores de “show.weblog”
Publicado el 9 Julio 2006
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En el día de hoy he podido leer el siguiente texto en el blog show.weblog. Lo ilustra una fotografía de S. S. Benedicto XVI en la puerta del avión con motivo de su reciente viaje a España.
“Tanta pobreza en el mundo y los que en teoría son los que más se preocupan por los necesitados aquí están. No se que intentan con estos anillos, con esas cruces, con sus aviones de lujo, los zapatitos caros… Y esto es lo que se llevan de viaje a un sitio relativamente cerca, no quiero ni pensar lo que habrá en todo el Vaticano.
Lo peor que lejos de intentar disimularlo ligeramente lo enseñan a diestro y siniestro, sin ningún tipo de remordimiento.
Después se echan las manos a la cabeza cuando aparecen libros y películas como el Código Da Vinci. Las verdades duelen.”
Ante la lógica indignación que nos produce a los católicos este tipo de comentarios tan injustos y partidistas, no he podido resistir la tentación de responderle en sus mismo blog. Reproduzco a continuación la respuesta en mi blog para darle un poco de difusión, puesto que se aplica tantos otros casos de ataques a la Iglesia, tan manidos y poco fundamentados:
El Papa es, en efecto, de los que más se preocupan por los necesitados. El óbolo de San Padro es una antigua práctica mediante la que los Papas a lo largo de la historia gestionan y promueven ayudas para el desarrollo en aquellos lugares del mundo más desfavorecidos. Mención aparte merecen las labores que ejercen las Iglesias particulares a través de las Cáritas Diocesanas, colegios diocesanos y las parroquias y órdenes religiosas. Seguro que cerca de tu casa hay alguien que va a llegar a fin de mes o sus hijos tendrán regalos de reyes gracias a las cáritas parroquiales. En cambio, otros jefes de estado como los de Cuba o Corea del Norte se dedican a dejar que su pueblo se muera de hambre mientras juegan a invertir en armas nucleares y coartar libertades. Pese a esto, nadie se preocupa de criticarles. Se le tira a la Iglesia Católica, que está de moda y resulta muy progre.
El avión, ni es privado ni de lujo. Es de Alitalia porque el Vaticano no dispone de aviones privados. “Esos anillos” es en realidad “el anillo”. Se trata de una tradición de la Iglesia y simboliza la sucesión de Pedro instaurada por Jesucristo. Es el “anillo del pescador”. La cruz pectoral es el indicativo de los obispos. Generalmente es un regalo, al igual que el anillo. Y, por último, el par de zapatos de Benedicto XVI no va a acabar con el hambre en el mundo. Sin embargo, otros jefes de estado y líderes mundiales podrían hacer mucho con tan sólo firmar y cumplir el tratado de Kioto contra la contaminación indiscriminada, causante del sobrecalentamiento del planeta.
En definitiva, que a los católicos ya nos cansa un poco oir constantemente la misma e hipócrita cantinela. Mirémonos a nosotros mismos y dejémos a los demás, que seguro que algo podremos hacer de nuestra parte para mejorar el mundo en lugar de criticar.

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